Para hacer posible la extracción, el barrio de Gallarta fue desplazado casa por casa hasta su emplazamiento actual, dejando espacio a la mayor mina de hierro de Europa, con 50 kilómetros de galerías subterráneas. Asomarse a su mirador es el colofón perfecto a la visita de la Ekoetxea Meatzaldea, un centro de interpretación ambiental que documenta la metamorfosis del paisaje.